miércoles, 20 de agosto de 2008

Actores top estrenan obra en que uno de los personajes es invisible


Es una situación que se pasea entre el suspenso y el absurdo: Un aprendiz de mago y una estudiante a punto de obtener su especialidad de oftalmología se acaban de mudar a un departamento, para iniciar una nueva vida en pareja. El problema es que no están solos: Un tercer habitante, invisible, fantasmal, se niega a dejarlos en paz.

Es la historia de "Estás ahí", una obra que reúne en escena y bambalinas a algunos de los actores más top del momento, como son Diego Muñoz, María Elena Swett y Nicolás Saavedra. El primero dirige, y los segundos protagonizan el montaje escrito por el argentino Javier Daulte, quien está en Chile para presenciar el estreno, esta noche en el Centro Mori de Parque Arauco.
La cita de rostros es un leve ajuste hecho en los engranajes de la compañía Los Ventura, que en 2006 estrenó "Criminal", otro texto del mismo Daulte, y que dejó al dramaturgo extrañamente deslumbrado. "Un lugar común del autor es que, al ver la obra, no le guste lo que hicieron, pero cuando vi 'Criminal' dije 'es mejor que lo que yo escribí'. Yo soy muy celoso de entregar los derechos de mis obras, y ahí sin pensarlo les di los de 'Estás ahí'", cuenta.
El trasandino no vio aquel montaje como ahora verá "Estás ahí". "Criminal" le fue mostrada sólo por Nicolás Saavedra, quien se encargó de hacerle llegar un DVD a Barcelona. "Siempre defino esto como que Nicolás descubrió el texto y yo me ofrecí (a dirigirlo)", cuenta Muñoz. El intérprete de Gastón en "Lola" revela que el proceso de ensayo tuvo varias particularidades. "Intentamos dar con una sala de ensayo, pero se tardó un poquito en llegar, por lo que ensayamos en mi departamento, lo que nos permitió encontrar una intimidad muy rica. (En la obra) Hay que hablarle a una puerta, a un tipo dentro de un baño, y se produce una lateralidad curiosa para el teatro: estar de lado, de espaldas. Y lo encontramos viviendo la escena real de un departamento, donde los códigos teatrales desaparecen. Entra la vida".

Allí dieron cuerpo al montaje, estructurado sobre un tercer personaje que no se ve. "Primero, está la presencia formal, la que da miedo, la que no se comprende, pero después vamos descubriendo que es una herramienta que cumple un rol bastante existencialista, porque les hace comprender (a la pareja) la importancia de hacerse cargo de las decisiones que uno toma y, por otro lado, les ayuda a encontrar su lugar en el mundo", explica el director.

Fuente : El Mercurio

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