viernes, 25 de julio de 2008

Biografia De Julio Milostich


Julio Milostich (41) ha tenido una vida radicalmente opuesta a la que debe interpretar en El señor de la querencia. En 1986 partió desde Punta Arenas a Santiago con la intención de estudiar teatro. No tenía ni un peso. Literalmente. Para poder financiar sus estudios hizo de todo: desde cantar en las micros, ser DJ, barman y garzón hasta hacer clases de salsa en Maestra vida, un local de Bellavista. "Volvería a hacer mi historia tal como fue", dice orgulloso quien interpreta al déspota José Luis Echeñique.

El actor reconoce que hasta el día de hoy le gusta bailar salsa. Hizo clases y fue de casualidad, porque en esos años trabajaba de garzón y DJ en el local Maestra vida. "Llegué ahí por pega. Estaba trabajando y se dio el puesto de enseñar salsa. Lo que sí recuerdo es que cuando trabajé de garzón, me dejaban buenas propinas", cuenta él. Y agrega que en los tiempos difíciles, para pagar sus estudios en la Escuela de arte dramático, se subía a las micros a cantar. "Las canciones más recurrentes que cantaba en las micros eran del Canto nuevo y grupos como Sol y Lluvia o Inti-Illimani. Era 1988, estaba estudiando y me gustaba mucho también Silvio Rodríguez".



Veinte años después, Milostich tiene un vuelco en su vida: tiene el primer protagónico en una teleserie. Para dar con su papel en El señor de la querencia tuvo un desgaste emocional fuerte y muchas veces andaba "irascible" por la carga de hacer al nuevo villano de la TV. "Para hacer estos personajes, como 0'Higgins o José Luis Echeñique, hay que hacer un viaje a las oscuridades de uno; por eso digo que este personaje no está basado en nadie especial, no hay observación particular, sino que hay que viajar a las miserias de uno. Es un viaje que muchas veces da miedo, es una caverna oscura, donde uno se puede encontrar con muchas cosas", reflexiona. Y asegura que se toma con calma lo que puede venir: "No buscaba ser protagonista de nada, y si sucede, bien. Han sido un par de años muy buenos y en lo económico también, porque la televisión te da eso. Uno puede hacer cosas que no te imaginarías haciendo teatro. Sólo tengo una deuda pendiente: hacer cine".
Es el menor de seis hermanos y cuenta que su abuelo es el único inmigrante de apellido Milostich que llegó a Chile. "Somos una sola familia", resume el actor. Su padre falleció bastante joven, por lo que su madre tuvo que asumir las riendas de la casa. Estudió la enseñanza básica en la escuela E-20 y siguió sus estudios en el Liceo Salesianos San José, de Punta Arenas, donde todavía vive su familia.



Impulsado por los sacerdotes de su colegio, viajó solo a la capital a estudiar teatro. Llegó a vivir a la rotonda Grecia, en la casa de unos amigos que eran cantantes de ópera del Teatro Municipal, entre ellos Víctor Alarcón, director del coro de alumnos de la Universidad Católica. "Cuando estábamos mal económicamente, vivimos en una casa de Nuñoa y fue un tiempo bien duro, en que muchas veces no tenía nada", recuerda la actriz Chamila Rodríguez, una de sus amigas. Y agrega: "Lo conocí en 1999 e hicimos El oscuro vuelo compartido, de Jorge Díaz. Durante cuatro años la mostramos en distintos lugares y pudimos vivir de ella", recuerda.

Pero la primera audición que hizo el actor para una obra de teatro fue en 1988, para trabajar en La batuta. Junto al actor y director Mateo Iribarren hizo una versión de El Principito y poco después le ofrecieron participar en Crónica de una muerte anunciada, donde conoció a Alejandro Trejo, uno de sus grandes amigos hasta el día de hoy. "Quería ser como Trejo, y cuando me ofrecieron el papel de gemelo de Alejandro, me quedé helado, no sabía qué hacer. Me faltaba un semestre para terminar mi carrera", recuerda Milostich. Por eso reconoce que no terminó su carrera.

Y no se arrepiente. Confiesa que Trejo ha sido su gran "mentor": juntos formaron la compañía La comarca. La amistad de ambos sigue fructífera en lo laboral, porque por estos días están ensayando la obra César, que esperan estrenar en agosto. Se trata de una adaptación de la novela de Bertolt Brecht sobre la vida del emperador romano Julio César. "Mañoso", "tranquilo", "casero" y "sibarita", son algunas definiciones que los amigos de Julio Milostich hacen de él. "Es una persona de mucho carácter, intenso, apasionado y gozador de la vida, de disfrutar a su familia", dice Chamila Rodríguez. Y Alejandro Trejo cuenta que al actor le gusta juntarse en casa de amigos y prepara "porotadas" -las que hace casi nueve años con sus amigos- o curantos. "Nos juntamos en la casa de Max Corvalán y Julio hace unas porotadas gigantes, nos juntamos como 15 amigos actores y obviamente que Julio tiene que cantar", dice Trejo. Milostich reconoce que la música es un tema pendiente: "Una demis frustraciones es no haberme dedicado 100% a la música. Mi padre era luthier, hacía instrumentos y era un gran músico y cantante. Por ahí viene la veta artística".

El único tema del que no habla es de su vida sentimental. Nunca se ha casado pero tiene un hijo de dos años. Dice que está soltero pero pide no ir más allá. "Eso es parte de mi privacidad", explica.


En Mea Culpa


La primera incursión televisiva que hizo Milostich fue en Mea culpa (TVN), bajo la dirección de Carlos Pinto. "Un día me enteré que había un casting y me presenté; tuve que hacer el papel de un gay que estafaba a las personas en una isapre", recuerda el actor. Cristóbal del Río, de la productora Geo Imagen, cuenta: "Se trataba de un joven con sida que trataba de estafar a una isapre. Ese capítulo generó mucha polémica por el tema que tratamos".

Después de eso vendría su primer rol en una teleserie: Hippie, de 2004. Ahí llegó porque la directora de casting de Canal 13 lo vio actuando en la obra El oscuro vuelo compartido. Le dieron el papel de Manuel Doren, un profesor que se enamoraba del personaje de Carolina Arregui. "Me quedé helado cuando Cristián Galaz (entonces director de la telenovela) me dijo que sería pareja de ella, era mi primera vez en televisión. Y ser pareja de Carolina, que es un animal de televisión y que viene de vuelta, me impresionó", dice Milostich. Y agrega: "Ella fue súper querendona y muy buena partner. Cachó que era virgen en ese aspecto", dice entre risas. El protagonista de El señor de la querencia cuenta que no fue fácil enfrentarse a las cámaras en su primer papel: "Tenía que reducir a un metro cuadrado todos mis gestos; es difícil, es un cuento actuar en televisión y estoy aprendiendo. Todavía me cuesta, menos, pero es un tema".


En Descarado (Canal 13), en tanto, interpretó a un cantante que trabajaba en un barco. "Elegimos a Julio justamente porque nos enteramos que cantaba. Cuando se lo propusimos, le encantó la idea. Se lo tomó de manera muy profesional y grabamos la canción en un estudio, como debe ser, para luego usarla durante las grabaciones", cuenta el director de Canal 13 Guillermo Helo.



Pero el gran salto lo tuvo el año pasado, cuando grabó Héroes, un proyecto Bicentenario de la estación católica. "El director Ricardo Larraín, que estuvo a cargo del proyecto sobre Bernando O'Higgins, cuenta que eligió a Milostich por su parecido físico con el prócer: "El desafío era que Julio, que tiene una formación teatral sólida, hiciera un personaje lejos a lo que estaba acostumbrado. Es un actor aplicado, con método, entregado y apasionado por su trabajo. Hacer de malo tiene su lado ingrato, tiene un costo para quien lo hace". Milostich agrega: "Sé que gracias a este personaje estoy en TVN. No fue tan desgastante como ahora, pero me vi haciendo O'Higgins y fue loquísimo. Cuando me dijeron que había quedado estaba feliz, pero después dije: ¿en qué me metí? Con Ricardo Larraín aprendí muchas cosas".

Gracias a su interpretación en el telefilme, la directora María Eugenia Rencoret reparó en él y lo fichó por dos años para el área dramática de TVN. "No me había tocado verlo en televisión hasta que hizo a O'Higgins. Ahí me di cuenta de que él tenía que ser El señor de la querencia. Daba con el tipo perfecto para un hombre de carácter fuerte, seguro, varonil y con una actuación sobresaliente", dice la directora del área dramática.

Con la teleserie -ya grabada- al aire, el actor dice que no le preocupa mucho lo que pueda pasar en términos de exposición pública: "Estoy bien despreocupado, tendrá que pasar el tiempo para ver qué pasa, pero no pienso camuflarme ni defenderme. Espero que el público entienda que esto es ficción", dice riendo. El rating, en cambio, sí le preocupa: "Nos ha ido mucho mejor de lo que creía para un estreno. El rating es un tema en televisión, nunca antes me había importado, y ahora me veo hablando de ello. Es rico cuando a uno le va bien, es rico ganar", resume.


Fuente y Fotos : Glamorama, Canal 13



1 comentario:

Anónimo dijo...

Actorazo!!! hace tiempo que no veia un actor tan completo, excelente presencia, super creible, hermosa voz. Ojala lo veamos mucho mas en TV.